domingo 4 de mayo de 2008

Una de cal y otra de arena…


Acudo esta mañana a conocer a Catalina, me han comentado que ha ingresado en el módulo de mujeres hace solo un par de días, los mínimos como para pasar por ingresos hasta que pase al patio con el resto de las internas. La visita a Catalina viene motivada por la preocupación que profesionales, funcionarias y el resto de internas me han transmitido ante su delicada situación.
¡No será para tanto!, pienso yo mientras la llamo por el micrófono del módulo que suena por todo el patio. Mientras espero que llegue, a mi paso, otras internas me reclaman la atención. Les digo que pasen después que Catalina. Hoy no puedo ir al despacho de tratamiento pues está ocupado y una vez sentado en uno de los asientos de plástico del comedor, saco mi libreta de apuntes y miro el resto de entrevistas que tengo programadas para hoy. Antes de terminar de ojear la libreta se acerca Rosi para decirme que Catalina está llegando. Giro la cabeza y la veo llegar. Es grandota y está hinchada, demasiado hinchada, camina lentamente como quien titubea a cada paso y como bastón ha improvisado el brazo de Rosi que se lo presta gustosa. Rosi es la interna que está con Catalina en el chabolo pues debido al estado de salud de Catalina no se atreven a dejarla sola.
Mientras intento que la cara no me delate ante la primera sensación de verla, le doy mi más calurosa bienvenida. Se sienta delante y Rosi a su lado. Se presenta y lo primero que observo es una boca que se ha quedado sin apenas dientes y distintos tonos de morado según la parte de la cara y el cuello a la que mires, es el signo más evidente de su cáncer avanzado. Me habla sosegada, como buscando oxigeno entre palabra y palabra, como quien pide permiso para pronunciar la palabra siguiente sin saber si está bien o no pronunciada o si será la palabra adecuada.
Su delicada salud no le ha impedido que vuelva a meter la pata. La ha tenido que hacer muy gorda para que el juez que le dio la libertad por su estado de salud, haya decidido que reingrese de nuevo. Difícil decisión la de los jueces.
Se ha escapado de todos los hospitales pues, como ha hecho desde siempre, nadie le dice lo que puede o no puede hacer. Imagino que sus 12 años de estancia en prisión por delitos graves (da igual el delito), y una impulsividad nada controlada,que aún deja entrever entre sus balbuceos a cada interrupción de lo que quiere decirme Rosi, me hace intuir que su vida y su paso por prisión no ha sido un camino de rosas.
Me habla de su hijo que está con su madre. Su madre tuvo que asumir la tutela del nieto, que ahora tiene 17 años, ante el ingreso en prisión de Catalina.
La conversación pasa de temas triviales a temas más espirituales y profundos. En un momento determinado me doy cuenta que se ha convertido en una confesión pública y que está siendo una declaración de principios, o lo que es peor, una despedida en toda regla. Desde los tiempos en los que me tocó vivir la despedida lenta y anunciada muerte de mi padre por un cáncer no había tenido esa misma sensación hasta el día de hoy.
Me pregunta sobre el cielo y sobre Dios, y mientras divaga pensando que el cielo tiene y debe ser mejor que lo que ha tenido que vivir, de vez en cuando, frunce el ceño, que evidencia un nuevo pinchazo de dolor que le incomoda cada pocos minutos. ¡Son como pinchazos que me suben de las manos y me paralizan todo el cuerpo, Padre!. Mientras intento que se olvide del dolor producido por la leucemia terminal de vez en cuando, veo como aprieta la mano de Rosi, signo inequívoco de un nuevo pinchazo.
Mientras intento encajar este momento donde el dolor se me muestra con su máxima crudeza elevo una tímida oración al buen Dios con la esperanza de que si quiere, se lleve pronto a Catalina para que deje de sufrir los dolores que ni los parches de morfina consiguen apaciguar y que no remitirán hasta que muera.
Lo único que puedo prometerle, y así lo creo, es que el cielo tiene que ser lo máximo, porque si Dios es amor, estar con Él para siempre tiene que ser el mejor de los sueños. Y esto se lo comento cuando he cogido entre mis manos las suyas, intentando solo acariciarlas porque cualquier opresión le produce mucho dolor. Le prometo que le traeremos la ropa y que tal vez sería bueno hablar con su madre ya que ella me asegura que su madre está dispuesta a acogerla en casa cuando salga, esperemos que en unos días, porque intuyo que en su situación no puede estar mucho tiempo en prisión.
Finalmente rezamos juntos. Cerramos los dos los ojos, mano sobre mano, mientras hacemos peticiones diferentes. A ella me lo imagino pidiendo dejar de sentir dolor y descansar para siempre, y yo pido a Dios que por lo menos en estos momentos finales de la vida y, en prisión, pueda sentirse acompañada y querida, y todo esto mientras no puedo evitar que la situación me medio-supere y la emoción empañe mis ojos los justo para que lo sentido no se transforme en lágrima.
Nos despedimos, pasa la mañana y sobre la una del mediodia, cuando los internos ya pasan a comer, me voy a hablar con la trabajadora social del módulo de mujeres. Me pone en antecedentes y como imaginé, su madre no ha encajado bien el último ingreso de Catalina. Me la pasa al teléfono para que yo le pueda dar indicaciones de cómo hacerme llegar la ropa de su hija para que yo se la traiga. ¡Porque yo no pienso ir a llevársela!, ¡como mucho se la envío a usted!, La noto enfadada, muy enfadada, cansada de mil historias de su hija Catalina. Tanto, que la conversación concluye con un ¡la próxima vez que me llamen espero que sea para decirme que mi hija ya ha muerto!. El tortazo emocional que me hace sentir esa frase es fuerte. Lo triste es que me he acostumbrado a ello. Intento ponerme en su piel y me imagino a una madre luchadora, cansada de aguantar y de estar siempre detrás de Catalina, cansada de los delitos de su hija, cansada de sus robos, cansada de que no se haya preocupado de su hijo…. Cansada, tan cansada, que para dejar de sufrir parece haber decido convertir su amor de madre ya agotado, en olvido resignado como único escudo con el que defenderse cuando es imposible seguir soportando más dolor.
Cuelgo el teléfono y me voy a casa dándole vueltas al caprichoso vaivén de sentimientos encontrados que he vivido en una sola mañana. Una de cal y otra de arena, así es la cárcel.

P. Nacho Blasco, director.

miércoles 27 de febrero de 2008

En el país de los sueños....

¿Cúanto vale un sueño?. En el país de los sueños todo tiene el mismo valor, o mejor, nada tiene precio. En el país de los sueños los proyectos más inverosímiles se hacen realidad, las curvas más impensables terminan haciéndose rectas a fuerza de voluntad y la sonrisa se convierte en la única forma de diálogo.

En el país de los sueños.....

Riiiiiiiiiiiiiiiiiiinnng! Dichoso despertador y con el frío que hace!!!!. Va a ser que hoy no me apetece levantarme. RRRRRRRRRiiiiiiiiinnnnnnnnngg!!! (5 minutos después) que ya voy!!!!!!!!!.

Menudo viaje he hecho esta noche. Ya hacía tiempo que me apetecía. ¡Vaya! una vez más se me ha vuelto a velar, con la claridad del nuevo día, el carrete fotográfico de mis sueños. Emprendo una nueva jornada. Me queda el regusto de haber descansado. No me acuerdo, pero el viaje ha sido placentero seguro. Me siento optimista, me siento contento.

Llego a la prisión. Compruebo haber realizado las llamadas que tenía que hacer a varias madres que andaban preocupadas por el ingreso de sus hijos en Fontcalent. Llevo fatal lo de tener que consolar a las madres, no puedo evitar pensar en la mía.

Compruebo los nombres apuntados para varios temas en el modulo 3 primarios. Normalmente informar de alguna situación legal, un primer contacto con la familia, pero sobretodo intentar acompañar la incertidumbre que siente el preso preventivo y el choque que se produce cuando uno entra en prisión por primera vez.

Las conversaciones se suceden una tras otra. Soy consciente de que me va cambiando la cara a lo largo de la mañana. Ya no estoy tan relajado como cuando entré. El mundo del sufrimiento me agarrota la sonrisa, el paisaje de la incertidumbre me produce escalofrío y me hace encoger los hombros, y no tener respuestas agradables me hace tiritar el corazón.

En el país de los sueños..........

Pero hoy ha sido un día diferente. Tengo la sensación de haber vivido esto mismo otra vez. ¿Tal vez en sueños?. Muy cerca de donde estoy se oye una carcajada, de esas que contagian, me parece que es de Juan.

No falla, Juan siempre riendo, y haciendo reír a otros internos. Me acerco para ver si se me pega algo. Vuelvo a reír. Le pregunto que tal va todo. Lleva apenas dos meses en prisión. No sabe nada aún de su situación penal. Sonríe.

Sigue hablándome de cómo está y no sé porque vuelvo a tener la sensación de que “eso ya lo he vivido”: me habla de sueños inverosímiles y de cómo los va a conseguir, me habla de los problemas que va solucionando y como los va superando, y todo con una eterna sonrisa, siempre una sonrisa.....

“Eso ya lo he vivido yo”, pero cuando?????. Recurro a mi memoria y veo como la luz de la realidad no ha velado del todo los recuerdos de mis sueños.

Tal vez de nuevo se me han mezclado sueño y realidad. No lo sé.

Pero algo he aprendido está mañana. Seguir soñando y seguir sonriendo da la suficiente fuerza como para afrontar cada nueva jornada. De nuevo, como cada día, descubro nuevas cosas en la prisión. Hoy especialmente me quedo con una sonrisa. Gracias Juan.

lunes 11 de febrero de 2008

VISITA ESPERADA



Son las 10 de la noche del domingo. Llaman a la puerta. ¿Quién será a estas horas?. Nacho, ¡soy, Fermín!. ¿Fermín? (me quedo extrañado), ¿pero tú no salías mañana?. No, Padre, no, ¡era hoy!.
Mi mente recupera la última conversación que tuve con Fermín en la cárcel. Por aquel entonces decía que esa era su última entrada en prisión, que estaba harto, que tiene 32 años y lleva 10 preso.
Mientras bajo las escaleras me pregunto cuales serán sus expectativas hoy que ya no está preso. Le estrecho la mano con gesto afectuoso y lo primero que me encuentro son unos ojos vidriosos, signo evidente del que ha bebido de más. Me lo llevo a dar un paseo. Intuyo que la conversación va a ser larga, muy larga.
Es curioso como algo tan deseado como la libertad, sea a la vez algo tan temido; que algo tan ansiado produzca tanta ansiedad y desesperación.
Y es lo que tiene la libertad. Es un arma de doble filo. Porque la libertad te regala el regalo que es poder elegir lo que quieres hacer , pero a la vez implica tener que asumir que hasta la libertad hay que construirla y que hacerlo es realmente difícil sino tienes ni nada ni a nadie sobre la que construirla.
Me cuenta que no quiere volver a su pueblo porque tiene problemas en la calle, problemas que se buscó antes de entrar la última vez a prisión.
Le pregunto si ha comido desde que salió esta mañana de prisión. Me contesta que no, que ha dejado el “macuto” (sus pertenencias) en casa de no sé quien pero que no tiene donde ir a dormir.
Él y yo sabíamos que pasaría esto. Es una de las consecuencias de no haber cuidado la relación con sus padres y con el resto de la familia. No hace más que hablarme de Lola. Es la última pareja que tuvo. De esa relación tienes dos hijos. Lola también estuvo en la cárcel, lo delatan sus dientes que hablan de un pasado reciente cocainómano y el “deje” taleguero que le ha quedado después de 6 años presa.
Es difícil poder mantener una relación de pareja cuando las drogas siguen siendo una tentación y cuando se arrastra una larga historia de desprotección, inseguridades y falta de cariño recibido en la infancia, como es el caso de Fermín. ¨
Por unos momentos vagabundeo mentalmente intentando construirle un futuro….y mientras, Fermín me habla y me habla... Tengo la sensación de que esta conversación ya la he oído, tengo la intuición de que, tristemente, sé cual es el final de la historia. Esta misma conversación la he tenido con él hace 1, 2 y 3 años. En distintos momentos. Me pregunto cual será la fecha en que nuevamente ingresará en prisión. Ojalá, no.
Le miro serio y le recuerdo que esta misma conversación ya la hemos tenido. Asiente. Le digo que necesita ayuda y no solo económica. Asiente. Le digo que siempre asiente. Vuelve a asentir.
Silencio... me mira y me comenta entre lágrimas. ¡Nacho, creo que no sirvo para vivir en la calle, siempre la fastidio y no sé hacerlo mejor!. Relajo mi discurso y le digo que no va a ser fácil pero que merece la pena intentarlo.
Me sigue hablando de su pareja e hijos. Ahora asiento yo y le hago entender que por ellos es que merece la pena intentarlo. Asiente de nuevo.
Le comento que solo puedo ayudarle a pagar una habitación de alquiler durante 2 meses, que el presupuesto no da para más... Es curioso que la libertad sin dinero, sea menos libertad, ¿verdad?.
En unos días me llamara. Confío que no sea desde Fontcalent, confío que esta vez si sea desde otro lugar y que me comente que ya ha encontrado trabajo y que ha encontrado una habitación barata donde quedarse.
Ojalá esta vez si sea cierto el milagro de la libertad. Tengo miedo, egoístamente, que mi esperanza vaya desapareciendo. Cada reingreso se lleva un trozo de ella, no puedo evitarlo. Mil disculpas.

Pd: Suena, el teléfono días después, es Fermín. Buena señal.


martes 8 de enero de 2008

También los niños no queridos se hacen mayores..


Esta mañana se la han llevado a Zuera. Era previsible. Los últimos acontecimientos que ha protagonizado en el módulo le han llevado directamente a primer grado. El pimer grado supone un régimen de vida de asilamiento, 22h al día en la celda y 2h de paseo en el patio y siempre que el resto de internos no esté presente.
Es duro el primer grado, sobretodo si estas solo, pero ella, Elena, que además está en PPS (programa de riesgo de suicidio), está acompañada las 24h del día por otras tres internas que se turnan para estar con ella.
Lo último fue prender fuego al colchón de la celda en la que le habían metido después de una pelea en el patio. Sé que el centro penitenciario se ha resistido a ponerle en primer grado pero Elena anda descontrolada, las peleas en el patio eran continuas y los problemas cada vez más.
Sus problemas son muchos. Fue una niña no querida, descuidada por sus padres desde pequeña. Nadie le hizo saber lo que era la protección ni la seguridad. Desde muy niña ha tenido que buscarse la vida, y esto lo delata su cara de niña pero su sonrisa de persona adulta, sus venas encallecidas y una ilusa percepción de las cosas, ingenua, de niña pequeña.
Sigue utilizando la ternura para manipular y en sus deseos próximos está el poder comprarse ropa de moda con lo que gane en talleres. Me consta que hay mucha gente que se ha preocupado por ella. Pero qué difícil le es a Elena fiarse del todo de las personas, qué difícil le es poder mantener el trabajo en talleres o un comportamiento medianamente normalizado.
Su corazón llora en silencio en el chabolo por el niño pequeño que le han quitado al entrar en prisión cuando el bebé tenía solo año y medio. Lleva 2 años sin verlo y esto es muy duro para una madre sea como sea ésta. Me pregunta por su hijo, por como volver a conseguirlo y no acierto a decirle nada porque no he podido averiguar con quien está, si con la familia de Elena (que no quieren saber nada de ella) o con una familia de acogida.
Elena no recibe visitas. Es duro ver como la mayoría de mujeres reciben todas las semanas visitas. Al final, ser tu nombre el que nunca es pronunciado por los altavoces del modulo es duro, muy duro.
Solo se oye su nombre cuando la llaman para la Metadona. No es precisamente la llamada que a ella le gustaría escuchar. Por no venir no viene ni su abogado...
En su necesidad de sentir calor humano anda mediotonteando con alguno de los chicos del taller de la prisión. Noviazgos fugaces, mediocres flirteos emocionales que acaban en una nueva decepción, que van limando las esperanzas de pensar que sigue existiendo el amor puro y desinteresado.
El otro día volvió a chinarse (se cortó con una cuchilla de afeitar). No es la primera vez que lo hace. Las cicatrices en los brazos delatan mucho tiempo de sufrimiento y mucha impotencia reprimida. Es la forma de liberar la rabia cuando se está en prisión.
Creo que se está rindiendo. Lo estaba llevando bien, trabajaba, se la veía más o menos compensada psicológicamente y no estaba teniendo problemas en el patio. Pero tenía que llegar este momento. La presión es mucha sobretodo cuando no tienes a nadie con quien compartirla, sobretodo cuando sigues sin recibir cartas, visitas o cuando sigues sin recibir abrazos.
Elena no pudo elegir. Sus padres, la vida eligió por ella. La prisión muchas veces es el resultado de una cadena de desamores. El amor es el motor y motivo para seguir creciendo y luchando. Pero hay gente a la que desde siempre se le privó de conocer el amor verdadero, el de una madre, el de un padre, el de una sincera amistad. El niño no elige no ser querido.
Y también los niños no queridos se hacen mayores. El desamor acaba creando inválidos sociales. La prisión está llena de historias de desamor. Muchos de los delitos son productos del desamor. ¿Qué hay detrás de un joven de 20 años, toxicómano, que lleva 8 años en centros de menores, qué se buscó la vida en las calles porque sus padres le echaron de casa?. .... Desamor.
Cuando se ha sentido el abandono es difícil seguir creyendo en la esperanza y el amor. Ahora el desamor ha desequilibrado a Elena, le ha incapacitado para a seguir esperando y creyendo que un día podrá salir y encontrase con su hijo.
Ahora el desamor viaja con destino a Zaragoza. Los kilómetros no harán más que enfriar el poco o mucho cariño que habrá sentido en el módulo de mujeres de Alicante. Y es que el desamor es una dura armadura difícil de traspasar. Un soldado sin armadura queda indefenso ante la espada del enemigo.
Elena no se atreve a desprenderse de su armadura por el terrible miedo que le da el sentirse vulnerable, o lo que es peor, que alguien se aproveche de ella bajo promesas de amor sincero que le llevarían a volver a soñar con príncipes de cuento y que luego se convierten en una nueva decepción, en una nueva puñada al verdadero amor.
Suerte Elena, sé que te llevas conversaciones y abrazos de algunas internas. Sé que te llevas algo en tu corazón, no dejes que nadie te lo vuelva a robar. Un beso.

sábado 15 de diciembre de 2007

Videos musicales

La verdad es que no me imagino haciendo un video de las canciones del disco. Mi buen amigo Fray Luis, el que también es artífice de la portada del nuevo disco, me ha preparado este par de presentaciones de las canciones "mece mi alma" y "sentir".
Ahí os las dejo por si les queréis echar una ojeada.
Un gran abrazo.
Los links para verlas son:

http://buenagente.galeon.com/recursos/sentir/sentir.html
http://buenagente.galeon.com/recursos/mece/mece_mi_alma.html

domingo 9 de diciembre de 2007

Campaña de Navidad

Hola a todos. Esta vez me acerco hasta esta ventana virtual para presentaros lo que con tanto cariño hemos preparado desde la Pastoral Penitenciaria de la Diocesis de Orihuela Alicante.
Los presos que me tocará visitar dentro de 15 años son los niños que hoy están pasando dificultades o se están acostumbrando a que la cárcel sea un medio "natural" de vida.
Es el momento de la prevención. Cuando lleguen a prisión será demasiado tarde.

NAVIDAD EN LIBERTAD.
Los niños de la cárcel.
Campaña Navidad Pastoral Penitenciaria.

Como cada domingo...

Toni anda correteando junto a su hermano Sergio . Han hecho una improvisada pelota con papel de aluminio. Sergio se enoja cuando su hermano chafa la pelota pues hay que volver a darle forma para poder seguir jugando.
Lo único que diferencia a Toni y a Sergio del resto de los niños es que no están jugando ni en un parque ni en un campo de fútbol. Han ideado una forma de soportar la larga espera que les distancia del abrazo que su madre les dará en un rato.
María les espera nerviosa en el patio del módulo de mujeres mirando impaciente el reloj, deseando que hoy, de forma especial, el tiempo pase más rápido. Todos los domingos por la mañana son así. Es la realidad de demasiados niños.
Paco, el padre, está preso en Zuera, provincia de Zaragoza; a él hace mucho más tiempo que no lo ven. Viven con la abuela que intenta sobrevivir con la pensión de viudedad.
Son demasiados los niños que ven la prisión como algo normal en sus vidas. Mientras otros están en la playa, en los parques o con sus padres, estos niños han hecho de su visita dominical a la prisión, una triste rutina, que sin darse cuenta, va calando en sus pequeñas cabecitas. Para muchos de ellos son demasiadas las dificultades que viven en la calle y muchas las tentaciones que ven a su alrededor. Muchos de estos niños abandonarán pronto el colegio, muchos han visto y vivido cosas demasiado duras para su tierno corazón.
Me ha tocado ver a demasiados de estos niños crecer en la pobreza y en la delincuencia. Algunos están en centros de menores, otros fueron niños en peligro y hoy los veo por los distintos módulos de la prisión.
En nuestras manos está el invertir en prevención, en intentar que los niños que hoy son niños en riesgo de exclusión puedan tener la posibilidad de vivir un futuro algo mejor, lejos del mundo de la delincuencia y de la prisión.
Los presos no salen de la nada. La prisión casi siempre es el final del camino. Los presos del mañana son los niños que hoy viven al límite, los niños que no tendrán las mismas oportunidades que los demás. Podemos echar una mano a estos niños: los niños de la cárcel.

Feliz Navidad en libertad para todos.
P. Nacho Blasco, director del Secretariado.


OBJETIVOS DE LA CAMPAÑA.

1.- Ayudar a pagar viajes a los niños que tienen a sus padres presos para que puedan visitarlos.
2.- Pagar becas de comedor escolar, libros de texto y otras necesidades urgentes de estos niños.
3.- Pagar asistencia médica que pudieran necesitar y que la familia no puede cubrir.
4.- Facilitar, a través de tarjetas telefónicas, la comunicación de los presos extranjeros y españoles con sus hijos.
5.- Regalar un lote-regalo a cada uno de los 2.700 presos/as que hay en las tres prisiones de nuestra provincia.

REGALOS PARA LOS PRESOS/AS

Este lote-regalo consiste en: una tableta de turrón, una carpeta con folios, bolígrafos, sobres para escribir a la familia, calendario y tarjetas de felicitación navideña, una bolsa de bombones y 1 par de calcetines. Necesitamos 2500 productos para hombres y 200 para mujeres.


CÓMO COLABORAR

1) Transferencia Bancaria en la CAM
Cuenta Obispado Orihuela-Alicante:
Nº: 2090 0001 70 0040252506

Es importante que indiques que es “donativo para la pastoral penitenciaria”

2) Donativo en el Secretariado Diocesano de Pastoral Penitenciaria.
Si quieres llevarlo personalmente puedes hacérnoslo llegar a:
Obispado de Orihuela-Alicante. C/ Marco Oliver 5
Estamos los martes, jueves y viernes por la mañana de 10 a 13.

También es importante que indiques que es un donativo “para la pastoral penitenciaria”


Bueno, como siempre digo: es mucho más importante hablar de la cárcel que el que lleguen o no donativos (que es secundario).

Una libre feliz navidad para todos.

viernes 23 de noviembre de 2007

UN CORAZÓN QUE TIRITA DE FRIO...

Lo normal es que un preso, cuando sale en libertad, quiera pasar página. Es lo lógico. La experiencia de prisión es tan dura a veces que muchos presos no quieren saber nada ni de ella ni de la gente que se queda. La prisión es como una pesadilla. Es como uno de esos sueños de los que agradeces descubrir, al despertar, que nada de lo ocurrido fue real. Lo normal también, es que cuando se marchan a otra prisión, ya que Fontcalent solo es una prisión de paso, yo mismo acabe perdiendo el contacto con ellos. Son muy pocas las veces que alguien escribe o me llama por teléfono después.
Pero hoy he recibido una llamada. Es pablo que lleva año y medio en la prisión de Burgos. Me ha ido llamando de vez en cuando y me envía dinero todos los meses para que se lo guarde. Sabe que si se lo queda él, o se lo gasta, o lo acaba prestando a otros y nunca más vuelve a verlo.
Lleva casi tres años preso. Da igual el delito. Le quedan 4 años más y un futuro en libertad muy incierto.
Hace pocos días envíé la carta de acogida a su trabajador social. Si nadie está dispuesto a acogerlo cuando Pablo pueda disfrutar de permisos, no podrá salir.
Tiene familia, una mujer que le ha metido preso y dos hijos. Solo mantiene contacto con su hija pequeña. Me comenta que el trabajo en la prisión de Burgos no es como en Alicante. ¡Aquí Padre, para ganar 200 euros te las ves negras!. 50 para el futuro, 50 para su hija, 50 para la responsabilidad civil...El resto para sobrevivir y vestir en prisión. No da para más. Pero no se queja ni pide más.
¡Es lo que hay!, me dice. Me dice que está bien, que va a misa, que le visitan unas voluntarias de Burgos, que va a catequesis y sobretodo que hace frío, mucho frío.
No sé si el cielo raso de Burgos, que es lo que puede ver Pablo, le delata o no que la Navidad está por llegar. Tal vez sea el mismo cielo de siempre, sin guirnarlas, sin colores vivos, sin nubes siquiera, solo un cielo azulocusuro que amenaza que el frío aún está por serlo más si cabe.
Siempre hace alusión al frío. Un corazón alicantino mediterráneo, de inviernos de 15 grados, acusa sin duda, el frío seco del interior de España. El mar se encarga de hacer que el frío del invierno lo sea menos por estas tierras valencianas.
Me pregunto si su frío es solo físico o si el frío psicológico que se vive en prisión más el gélido aire frío que recibe de la ausencia perpetua del cariño de los suyos, es lo que le hace tener esa permanente sensación de frío. Frío en primavera, frío en verano, frío en invierno. Frío siempre.
Lo cierto es que los muros de la prisión son poco cálidos. El gris, por naturaleza es frío. Las caras de los demás internos y hasta los ruidos del día a día son fríos en prisión.
Es de la poca gente que me pregunta que qué tal estoy. Es curioso, porque no suelen preguntármelo en la cárcel. Se da por supuesto que quien debe preguntar soy yo.
Le agradezco su interés y le devuelvo la pelota. ¡Tirando, Nacho!, me contesta.
Con la única voluntad de transmitirle un pensamiento positivo siempre le pregunto , ¿qué día vuelves a pasar por Junta de Tratamiento?.. Cada nueva fecha que me dice es un arma de doble filo. Bien porque es la oportunidad para, por fin, salir de permiso o bien porque se convierte en una fecha que le trae de nuevo la noticia que, otra vez más, no le van a dar el permiso de momento, a pesar de tener acogida y plaza en nuestra casa de Acogida de Alicante.
Le insisto que le diga a su trabajador social que me llame si necesita que le aclare algo de su permiso. Me contesta que apenas lo ve y que no sabe si tendrá que comerse la condena a pulso. Le digo que no, con la esperanza de que solo la posibilidad del Sí sea un aliciente para soportar el día a día sabiendo que ni siquiera suena creíble para mi.
Estoy convencido de que me llama no sólo para saber como estoy sino sobretodo para seguir creyendo que fuera, en la calle queda algo de calor humano por el que merece la pena seguir luchando. Estoy convencido que mi voz, no porque sea yo, sino porque soy alguien que le escucha desde la libertad, le trae la brisa cálida del atardecer mediterráneo, el recuerdo de tiempos mejores, tal vez el olor a azahar y sobretodo, la posibilidad de seguir soñando en su libertad.
Me pregunto si este año los reyes magos le pueden llevar a Pablo un poco de carbón, no por haber sido malo, eso ya lo está pagando a precio de diamante, sino para que ese carbón le sirva para mantener encendida la llama de la libertad en su corazón.
Se le van acabando los 5 minutos de su llamada.
¡Oye, Nacho, que.. Feliz Navidad!, me dice como sabiendo que es la única navidad que felicitará a alguien en libertad...
¡Feliz Navidad, Pablo!, le contesto. Un abrazo. ¡Cuídate Pablo y llámame si hay novedades!
Lo hará... estoy seguro... Llamará!. Seguramente sin nuevas noticias... seguramente, solo, para poder aliviar de nuevo el frío gélido de la prisión o para frenar el tiritar de un corazón que le recuerda a cada movimiento que nadie de los que creía tener cerca le deseará feliz navidad. Lo que no sabe es que su llamada es también aire cálido para mi fe y para mi vocación mercedaria. Gracias Pablo. Le pido al buen Dios que nazca de nuevo en tu corazón... para esta Navidad seguro que tu chabolo (celda) es su mejor pesebre. Un abrazo.